|
La Historia de Karen
Ahora, cuando sostengo a mi hija en mis
brazos, me resulta difícil creer cuánto
tiempo esperé por este momento.
Hace cinco años y medio atrás,
mi esposo y yo nos casamos. No queríamos tener
hijos en seguida, ya que mi esposo estaba aún
en el ejército y queríamos esperar hasta
que tuviéramos suficiente dinero para comenzar
a pensar en tener un departamento. En retrospectiva,
no sé qué tiene que ver una cosa con la
otra, pero en ese momento pensábamos que era
importante.
Nuestros padres (¡ambas parejas!)
comenzaron a preguntarnos, "y..." pronto luego
de nuestra boda (“y” significa “¿y
cuándo tendrán un bebé?”).
Por alguna extraña razón ellos esperaban
que yo volviera de nuestra Luna de Miel con cuatro meses
de embarazo – a pesar de que sólo pasamos
una semana allí. Mi madre se reunió con
nosotros en el aeropuerto y estaba mirando mi estómago
como si esperara ver algo. En total estábamos
casados hacía dos semanas en ese entonces…
De todos modos, volvamos a la historia.
Yo siempre tuve algo de sobrepeso. Comencé la
escuela secundaria pesando cerca de 160 libras (73 kilogramos)
y para cuando contraje matrimonio mi peso se aproximaba
a las 190 libras (86 Kg.). Mi esposo siempre me recordaba
que él me amaba tal como yo soy, y no me importaba
acostarme en la cama para tratar de ponerme los pantalones
vaqueros ceñidos. Cierto, siempre quise perder
peso, pero supongo que nunca tuve suficiente fuerza
de voluntad.
Cuando mi marido terminó el ejército
y encontró un trabajo, nos sentimos más
seguros financieramente. Yo abandoné la píldora
y usamos condón por tres meses... o al menos
decidimos hacerlo…luego de dos veces lo dejamos
y decidimos que realmente no importaba lo que pasaría.
Mi médico dijo que, de todos modos, no era importante
tomar un descanso antes de quedar embarazada.
No estaba pensando demasiado en eso y,
de pronto, me di cuenta que había dejado la píldora
antes de Navidad, y era casi el día de San Valentín,
y aún no había tenido mi período.
Me di cuenta que podía estar embarazada, entonces
me hice un test casero de embarazo para estar segura.
Esperé un laaaaaaaaaaaaargo minuto y ahí
vi una línea... una línea... ¿No
estaba embarazada? Esperé otra semana y mi período
finalmente llegó. Supuse que mi período
estaba irregular porque había dejado de tomar
la píldora. El próximo ciclo, presté
más atención y mi período vino
después de 62 días. ¿¡¿Cómo
quedaría embarazada de esa forma?!? Hice una
cita con el médico.
Mi médico me dijo que no habíamos
probado por un año completo y que no podría
ayudarnos. Ni siquiera me mandó a hacer un análisis.
Así que esperamos un año
y no pasó nada. Cambié de médico
y me mandó a hacer exámenes. Resultó
que tenía Síndrome de Ovarios Poliquísticos
(SOPQ). Mis hormonas estaban
desequilibradas y eso era lo que causaba mis períodos
irregulares. El médico me recetó Clomid
y me dijo que eso ayudaría a regular mi ciclo.
Mi período vino más regularmente pero
no quedaba embarazada. Después de varios meses,
el médico dijo que deberíamos intentar
una IIU (Inseminación Intrauterina).
Cuando fuimos a hacer nuestra primera (y única)
IIU, descubrimos que el recuento de esperma de mi marido
era bajo. Yo pensé que era extraño que
no nos hubieran hecho antes un análisis de esperma,
pero supongo que nunca consideraron que ambos podíamos
tener problemas de fertilidad. Nos dijeron que no era
grave, pero que con nuestros problemas combinados debíamos
comprender que era realmente improbable que quedáramos
embarazados naturalmente. La IIU falló.
Sorpresivamente, lo que nos ayudó fue algo totalmente
inesperado. Yo estaba realmente deprimida por el tratamiento
fallido. Mi mejor amiga, Annie, me llevó afuera
a tomar un café y de alguna forma, con tacto,
me dijo que ella pensaba que mi sobrepeso podía
estar afectando mi fertilidad.
Viniendo de cualquier otra persona, me hubiera tomado
eso realmente mal, pero ella es todo corazón
y sé que quiere todo lo mejor para mí.
Comencé a averiguar sobre eso y me di cuenta
que ella podía estar en lo cierto. Hice una cita
con una dietista y comencé a hacer dieta seriamente
por primera vez en mi vida. Le pregunté cuánto
peso debía perder y ella me dijo: “alrededor
de 30 libras (14 kilogramos), para empezar”. En
el primer mes perdí 4 libras y me di cuenta que
eso llevaría mucho tiempo. Dejé de esperar
que algo sucediera y puse todo mi esfuerzo en mi dieta.
Después de 4 meses había perdido 20 libras
y me di cuenta que, aún sin medicación,
mis ciclos se tornaban más cortos - 35 días,
37 días... Después de 6 meses, había
perdido 26 libras (12 kilogramos). Hice una cita y el
médico me mandó a hacer análisis
para ver si había habido algún cambio
en mi equilibrio hormonal.
Tres días más tarde recibí
un llamado de la oficina del médico diciendo
que debía hacerme un examen más. Estaba
asustada pensando que algo estaba realmente mal, así
que lo envié a mi marido a buscar la orden que
necesitaba para el laboratorio. Decía bHCG, que
yo supe inmediatamente que era un test de embarazo.
¿¿¿Podía mi médico
pensar que yo estaba embarazada???? A la tarde siguiente
tuve mi respuesta. Estaba embarazada. No tuve ningún
síntoma ni nada. Fue una completa sorpresa.
Y ahora mi pequeño bebé
está aquí conmigo :-).
|